EL ROMANCE DE LA DECORACION EN ORO DEL TEMPLO
Por: José Martín Muñera Tobón
San Pedro a 15 de diciembre de 1977
El Señor de los Milagros
es el amor de mi pueblo
que en un estuche de oro
ha convertido su templo.
A porfía la comarca
sus muchos oros en vuelco
derramó de extraños vasos
y de modos mil diversos:
Si a la española metrópoli
otrales envió San Pedro,
aquí agotó la medida
en la casa de su Dueño.
Y en por suyo la bandada
se lanzó de cuanto es áureo,
como afluyen armonías
a la gloria del arpegio.
Amarillo de las hiedras
que enjoyan los troncos viejos,
cual la cara de las hijas
en el hombro del abuelo.
De las mazorcas el gualda
las cosechas ofrecieron
que los campos entallecen
por las lluvias de los cielos.
Azafrán de la hoja muerta
que la brisa en soplo ledo
empuja hacia acá oficiosa
al palacio del sosiego.
Los élitros del cocuyo
adorantes prometieron
gotas de luz congelada
para collares de ensueño.
Estampa de gran sultana,
la mirla apaga su vuelo
con una ochuva madura
en el pico crisantemo.
Y el carriquí, tan salvaje
que muere si es prisionero,
se trajo la fiera pluma que
amarillea en su pecho.
¡Oh, el rubio de las guedejas
que tremolan a los vientos
crepúsculos desleídos
en los torrentes revuelto!
Asiduos en los picachos,
fulgurantes los luceros
«El canto de las esferas»
ya dirán bajo el alero.
Y el sol desflecóse el manto
para bordar en su empeño
aquestos sagrados muros
con puntadas de embeleso.
Hilos de sol que se cruzan,
hilos de sol que se cuelgan,
hilos de sol que se anudan,
hilos de sol que se trenzan.
Y el hombre rindió exultante
al que es de su vida centro
lingotes de fe robusta
y de caridad los fuegos.
¡Amor que alumbras los oros!...
¡Amor que creas los sueños!...
¡Amor que endiosas la ruta!...
¡Amor que besas lo eterno!...
