Monumento Tierra Negra

Fe, Amor y Piedad de un Pueblo

A sólo 44 kilómetros al norte de Medellín, justo en la cima de las altas montañas de la Cordillera Central está San Pedro de los Milagros.

Los ríos Chico y Ovejas riegan con sus aguas uno de los paisajes más hermosos que ofrecen las tierras antioqueñas. Todos los verdes imaginables están allí, esparcidos en las hojas de los árboles y en los pastos que cubren llanos y pequeñas colinas.

El cielo en San Pedro es más azul, y las nubes más limpias. Tal vez es así sólo para que luzca más invitadora y abierta la Basílica del Señor de los Milagros, siempre a la espera de los viajeros que llegan, después de recorrer los llanos y colinas siempre verdes, a hablar con el Cristo milagroso.

Vienen a darle las gracias, o a hacerle confidencias, o a pedirle los pequeños y grandes favores que los hombres necesitan de Dios para hacer su vida más fácil. Porque es de todos conocido que aquel Cristo, que llegó a San Pedro por un milagro, siempre escucha...

Cuentan los que recuerdan viejas historias que por allá en 1774, dos viajeros que decían venir de Buga llegaron un día a San Pedro. Y cuentan también que no venían solos: traían una imagen de Cristo Crucificado que expusieron en la pequeña capilla del pueblo.

La noticia corrió de vereda en vereda, de casa en casa, y muy pronto la capilla se vio llena de gente que venía a saludar a su Señor. Tan hermosa era la imagen, y tan sincera la devoción que despertó, que los viajeros la ofrecieron en venta al mayordomo de fábrica de la parroquia.

300 pesos era el precio pedido, muy elevado para ese entonces. El mayordomo ofreció por el Cristo 200 pesos, pero los viajeros no aceptaron, emprendieron de nuevo su viaje, y el Cristo se fue con ellos.

Sigue la vieja historia: cuando los dos hombres llegaron con el Cristo al sitio conocido como Tierra Negra,  la imagen   se hizo cada vez más pesada, al  punto que debieron colocarla a la orilla del camino para descansar.

Intentaron moverla muchas veces, sin resultado. ¿Qué hacer? ¡Imposible continuar, y mucho menos dejar su Cristo allí! Así que decidieron regresar como fuera a San Pedro.

Y justo cuando encaminaron sus pasos al pequeño pueblo el Cristo aligeró su peso, como si quisiera decir que en la capillita donde finalmente fue colocado quería permanecer por los siglos de los siglos. Una capillita humilde que luego cedió su lugar como albergue de la imagen a la imponente Basílica que es hoy, no propiamente fruto de un milagro, sino de la obra amorosa de sus párrocos. Cada uno de ellos encontró en el embellecimiento de la iglesia el mejor camino para honrar a su Cristo milagroso.

Conocido como “Tierra Negra” en este paraje, se verificó el primer milagro del Santo Crucifijo. El 14 de septiembre de 1974 se erige un monumento para conmemorar los 200 años de aquel acontecimiento.

Dirección: Para Tierra Negra, camino hacia la vereda Alto de Medina.
Ubicación: Perímetro semiurbano.

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